miércoles, 5 de mayo de 2010

En un par de semanas; ¿Dejo de ser quien yo ame?

Si, lo veo allí en frente mío sé que es él en el fondo. Pero me duelen sus actitudes, parece no importarle que llore en frente de el. Aunque intento hacerme creer que sus juegos son justificados, Hurgo entre cientos de cartas, y no logro encontrar el porque. Sólo el despecho, por no cumplir con las expectativas que conjeturó sobre mi silueta impulsiva…

Aquél hombre, mi hombre. Era inteligente, evitaba las cosas que dañaban a los demás, y no caía en trivialidades. Era maduro, Siempre encontraba solución a todo. Aquél que liaba mis anhelos, con sus sentidos caballerescos Quien me transmitió fuerzas cada vez que las necesite. En cambio quien tengo al frente me descoloca ¡Me hace caer en ambigüedades! Me desilusiona cada vez más con sus actitudes frívolas, y poco eruditas. Cae en el machismo de exigir cosas. Pide esto y aquello y él termina perpetrando esos mismos errores que me pide a mí que evite. Pero siempre coloca la suerte a su favor Para hacerme quedar como responsable de sus acciones incorrectas. Se convirtió en un sujeto inmundo, De soliloquios vanos y talantes insubstanciales. Cae en viscosas telarañas que semanas atrás Aborreció. Más, eso me hace pensar que siempre fue un disfraz Y que nunca he palpado su esencia real. Me asquean sus giros, me desagrada su actual temple. Pero recuerdo su ternura, sus monólogos profundos. Y no logro entender donde quedaron los restos, Las cenizas De aquel hombre que ame, que
amo y amare.

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